A Buenos Aires llegamos después de un recorrido de casi dos semanas por la hermosa Uruguay. Y nos quedamos casi un mes, alquilamos dos semanas un apartamento en Palermo y otras dos en Abasto, recorrimos lo que más pudimos de la ciudad y pues les traigo la recomendación de qué hacer en Buenos Aires, una ciudad que realmente me robó el corazón.
Palermo
Empezaré por Palermo porque aquí alquilamos un Airbnb para los primeros 15 días. Es un barrio bien conocido de la ciudad y creo que está dividido en Hollywood y Soho; nosotros nos quedamos en Soho, y lo primero que notamos es que había una buena cantidad de restaurantes y tiendas cerca. El supermercado más grande que encontramos fue un Carrefour, pero también hay varios más pequeños que en su mayoría son atendidos por personas de ascendencia china; de hecho, creo que comúnmente se conoce a estos supermercados como “chinos”.
La zona más conocida de Palermo puede ser la Plaza Serrano, está rodeada de cafés, restaurantes y clubes, y es especialmente vistosa y ruidosa durante las noches. Aquí encontré una librería que tenía discos de rock argentino y, por supuesto, me llevé un segundazo de Fito Páez. Las calles alrededor, sobre todo Honduras y Borges, están llenas de murales, boutiques y bares con terrazas; un brunch promedio ronda los 6 a 8 USD y una cena con vino para dos puede salir por unos 25 USD.

En Palermo también está la Plaza Italia, con su gran estatua de Garibaldi, un punto de referencia importante porque ahí confluyen varias líneas de colectivo y la estación del subte D. Justo enfrente está el Jardín Botánico, que es gratuito y muy agradable para caminar, y el Ecoparque, que ocupa el lugar del antiguo zoológico. Si siguen unas cuadras más, llegan al Rosedal, uno de los parques más bonitos de la ciudad, con un lago y pedalones para alquilar por unos 3 USD la media hora.
Palermo tiene un ambiente relajado pero moderno; se nota que es el lugar preferido por los extranjeros que se quedan por temporadas largas. Hay opciones de alojamiento para todos los bolsillos, aunque no es el barrio más barato: Nosotros pagamos a finales de 2024 unos 600 USD por un pequeño apartamento de 2 habitaciones por 10 noches (hagan las cuentas) . Aun así, la comodidad de tener todo a mano, poder caminar tranquilo y salir a comer o tomar algo sin alejarse demasiado hace que valga la pena.
El Centro

La verdad aquí es difícil saber por dónde empezar. Comenzaré por el primer sitio que conocimos luego de tomar el metro desde Palermo y bajarnos en la estación Catedral. Prácticamente salimos directo a la principal plaza de la ciudad: la Plaza de Mayo. Es el corazón político de Buenos Aires y uno de esos lugares donde se siente la historia del país. En uno de sus costados está la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, dedicada a Nuestra Señora del Buen Ayre. Desde afuera parece un edificio neoclásico más, pero por dentro es impresionante: enormes columnas, un altar bellísimo y, lo más curioso, el mausoleo del general José de San Martín, el libertador de Argentina, Chile y Perú, custodiado por granaderos. En frente, claro, está la Casa Rosada, sede del poder ejecutivo, y aunque no siempre está abierta al público, los fines de semana suelen ofrecer visitas guiadas gratuitas si se registran con anticipación en su web.


Luego de caminar la plaza y tomarnos las respectivas fotos, seguimos por la avenida Presidente Roque Sáenz Peña, más conocida como Diagonal Norte, hasta llegar al que tal vez sea el sitio más icónico de la ciudad: el Obelisco. Fue inaugurado en 1936 para conmemorar los 400 años de la fundación de Buenos Aires y mide 67 metros. Tomarse una buena foto puede ser difícil porque siempre está invadido de turistas y locales, especialmente en la esquina con la avenida 9 de Julio, una de las más anchas del mundo. Un tip útil: sobre la misma Diagonal Norte hay un kiosko de policía con una especie de terraza pública donde se puede subir y desde allí tomar una foto perfecta del monumento sin tanto caos.
Otro sitio espectacular —tal vez mi favorito— es la calle Corrientes, que me recuerda siempre a “11 y 6” de Fito Páez. Es la avenida del teatro, del tango y de las librerías. De día está llena de movimiento, pero de noche cobra vida con los carteles iluminados de los teatros y pizzerías. En uno de esos teatros, el San Martín, encontramos una función gratuita de una filarmónica interpretando música del maestro Astor Piazzolla; una experiencia inolvidable. Vale la pena revisar su programación, ya que suelen ofrecer obras, conciertos y exposiciones sin costo o a precios muy bajos.


Y claro, en Corrientes también está una de las pizzerías más emblemáticas de Buenos Aires: Pizzería Güerrin. Fundada en 1932, es casi una institución porteña. Siempre está llena, pero el servicio es rápido y vale totalmente la pena. La pizza es gruesa, bien cargada de queso y con ese sabor inconfundible del horno a leña. Un trozo cuesta alrededor de 1,5 USD y una pizza entera unos 10 USD, así que es una parada obligatoria. Si quieren vivir la experiencia completa, coman de pie en la barra junto a los locales, con una porción en una mano y una gaseosa o cerveza fría en la otra.
Muy cerca del Obelisco también está el Teatro Colón, considerado uno de los más importantes del mundo por su acústica y arquitectura. Desde afuera ya impone, pero si tienen tiempo, vale muchísimo la pena hacer la visita guiada (cuesta alrededor de 8 USD) para conocer sus salones y el escenario donde han tocado figuras como Pavarotti o Piazzolla. A unas cuadras también se encuentra el Palacio Barolo, un edificio inspirado en La Divina Comedia de Dante Alighieri. Lo más interesante es subir hasta el faro en la parte superior: las vistas del centro son espectaculares, especialmente al atardecer. La entrada ronda los 10 USD con guía incluida. Si caminan un poco más por la zona también pueden ver el Congreso de la Nación, la Avenida de Mayo con sus cafés antiguos y el famoso Café Tortoni, donde vale la pena tomarse un cortado o ver un show de tango para cerrar la tarde (aunque para ser sinceros por diversos motivos nunca entramos).
San Telmo
Para que no se haga tan largo este post, cerraré con dos zonas cercanas, perfectas para recorrer a pie si les gusta caminar. Empiezo con San Telmo, porque está más próximo al centro. Si arrancan en la Plaza de Mayo y caminan por todo el Paseo Colón, llegarán a esta zona en una media hora. Es uno de los barrios más antiguos de Buenos Aires, con calles empedradas, faroles de hierro y una mezcla entre lo bohemio y lo histórico que lo hace especial.
Una de las cosas que más me gustó de este barrio es el Paseo de la Historieta, una especie de recorrido al aire libre con estatuas de personajes clásicos del cómic argentino. Hay esculturas de Isidoro Cañones, Larguirucho, Patoruzú, Gaturro, y por supuesto, la más famosa: Mafalda, sentada en un banquito junto a sus amigos Susanita y Manolito en la esquina de Chile y Defensa. Eso sí, hay que tener paciencia o ir temprano (antes de las 9 a.m.) o tarde (después de las 7 p.m.) si quieren una foto sin tanta gente. Un buen plan es caminar por las calles laterales e ir descubriendo las demás figuras, que están distribuidas por varias cuadras y permiten un paseo tranquilo y muy fotogénico.


Los domingos, la Feria de San Telmo transforma todo el barrio. La Calle Defensa se cierra al tráfico y se llena de carpas y puestos donde pueden encontrar artesanías, ropa vintage, libros, vinilos, antigüedades, comida callejera y toda clase de curiosidades. Son varias cuadras llenas de vida, música y turistas, ideal para comprar algún recuerdo o simplemente caminar sin prisa.
Otro sitio que no se pueden perder es el Mercado de San Telmo, una joya cubierta que data de fines del siglo XIX. Allí hay desde puestos de frutas y verduras hasta cafés modernos, tiendas de antigüedades y restaurantes. Un almuerzo en alguno de sus locales cuesta entre 8 y 12 USD, y pueden probar platos típicos como la milanesa, empanadas o una buena parrillita argentina servida en bandeja de hierro. Personalmente, me gustó sentarme con una cerveza artesanal a observar el ir y venir de la gente, mientras un músico tocaba tango en el pasillo central.

La Boca
Finalmente, desde San Telmo pueden caminar otra media hora por la Calle Defensa hasta llegar al Parque Lezama, uno de los más antiguos y bonitos de la ciudad, donde según dicen fue fundada Buenos Aires por Pedro de Mendoza. Desde allí pueden seguir hacia el sur hasta llegar al famosísimo estadio La Bombonera, casa del Club Atlético Boca Juniors. Lo curioso es que todo el barrio cambia de color: las calles están decoradas en azul y amarillo, los restaurantes y tiendas venden camisetas, bufandas y recuerdos del equipo. Incluso pueden hacer la visita guiada al estadio y al Museo de la Pasión Boquense, que cuesta alrededor de 10 USD, y conocer los camerinos, las gradas y los murales dedicados a ídolos como Riquelme o Maradona.

Muy cerca está Caminito, una de las postales más conocidas de Buenos Aires. Es una calle peatonal llena de casas pintadas de colores, músicos, bailarines de tango y artistas que venden sus cuadros. Aunque es un sitio muy turístico, conserva ese encanto porteño que uno espera ver al visitar la ciudad. Y para cerrar el paseo, pueden caminar unos minutos más hasta el Museo del Diego Maradona, ubicado en la casa donde vivió el 10 durante sus primeros años como futbolista profesional. Está sobre la Avenida del Río Matanza y es un lugar muy emotivo para los fanáticos: allí se exhiben camisetas, trofeos, fotos y objetos personales del astro argentino.


